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Gasto Necesario VS Gasto Ineludible

El pago de la penalidad es considerado como un gasto deducible tributariamente. Si no se cumple con el pago de una penalidad no se reactiva un servicio y no se puede seguir con el negocio. Al cancelarla, se mantiene la fuente.

La penalidad nace de un contrato que ya está preestablecido, si lo llevamos al plano de lo ineludible: si no se paga, no se tiene la reconexión de cierto servicio o negocio. Más allá de que sea considerado ineludible, cumple con el principio de causalidad que ver con el mantenimiento de la fuente.

Este es un fundamento inexistente que no guarda un criterio real; lo que quiso decir el legislador -cuando salieron las primeras normas del IGV y del Impuesto a la Renta- es que sobre las normas en penalidades, sólo se refería a las multas tributarias: una multa de pesca era deducible, una multa por concesión forestal era deducible, porque son gestiones inherentes a desarrollar la actividad productiva.
Por ejemplo, un chofer puede cometer una multa por exceso de tránsito y termina siendo una multa tributaria municipal porque no a va ser deducible; quizás por falta de pericia este chofer cometió esa imprudencia y ¿no es acaso un elemento necesario para prestar servicios?

¿Por qué se ha llegado al extremo de dudar de las penalidades privadas? El contrato es privado. Un elemento contractual que es ley entre las partes.

Se puede pactar para ver el nivel de disponibilidad (los cuales son elementos necesarios). Esto tiene que ver con el concepto de ineludible que quiere alegar la Sunat: hasta qué punto debí cumplir con mi contrato.

Pero hay que tomar en cuenta que pueden presentarse circunstancias no previsibles que pasan en la realidad y que estos contratos buscan mitigar a través de penalidades, que no son liberalidades. Hay que pagar el dinero porque de no hacerlo se resuelve el contrato y se pone en riesgo la sostenibilidad del negocio; por lo tanto, se debe respetar esa amplitud de criterio con respecto a la causalidad.

Cabe destacar que hay penalidades que se llevan a arbitraje cuando son penalidades indebidas.

Escrito por José Verona
Socio Líder de Grupo Verona 

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